MANRIQUE, Cesar

homenaje-al-marSobre su trayectoria… Cesar Manrique (Arrecife de Lanzarote, 1919 – 1992) comienza a estudiar Arquitectura Técnica en la Universidad de La Laguna, estudios que abandona un año después. Una beca le permite trasladarse a Madrid para cursar estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (1945-1950). En la primera mitad de los cincuenta, se adentra en el arte no figurativo e investiga las cualidades de la materia hasta convertirla, a partir de 1959, en la protagonista esencial de sus composiciones. Se vincula así, al igual que Antoni Tàpies, Lucio Muñoz, Manuel Millares, entre otros, al movimiento informalista de esos años. Tras finalizar sus estudios funda, junto a otros artistas afines, la Galería Fernando Fe, que desempeña un destacado papel en la renovación de la vanguardia madrileña.
En 1964, se traslada a vivir a Nueva York. Entra en contacto directo con el expresionismo abstracto americano, el arte pop, la nueva escultura y el arte cinético, proporcionándole una base plástica y visual fundamental para su posterior trabajo creativo. En Nueva York realiza tres exposiciones individuales (1966, 1967 y 1969) en la galería Catherine Viviano.

En 1966 recibe una beca del Instituto Internacional de Educación de Nueva York. Desde 1968, fecha en la que vuelve de Nueva York, se compromete con la protección del medio ambiente y el desarrollo del turismo en las Islas Canarias, promoviendo un modelo de intervención en el territorio en claves de sostenibilidad, modelo que determinó la posterior declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993. En 1978 recibe el Premio Mundial de Turismo y Ecología de Berlín y en 1986 el Premio “Europa Nostra”.

En su escultura se encuentran muy diversas formas de expresión: dentro de la serie Objetos Encontrados utiliza restos de maderas y metales; en la serie denominada Juguetes de Viento las estructuras móviles son protagonistas; en Homenaje al Mar y Fecundidad alude al entorno natural de Lanzarote. Con la misma intención ha realizado incursiones dentro del campo de la arquitectura, respetando la tradición arquitectónica local. Ejemplos de ello son la remodelación de los Jameos del Agua y su propia vivienda, hoy sede de la fundación que lleva su nombre. Entre los galardones obtenidos se encuentra la Medalla de Oro de Bellas Artes de 1980.